Arte, religión y baile en el Callejón de Hamel

Arte, religión y baile en el Callejón de Hamel
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En el barrio de Cayo Hueso, en el mismísimo centro de La Habana, una calle de apenas 200 metros de largo está cerrada al tráfico vehicular y abierta a la imaginería afrocubana. Miles de turistas extranjeros pasan por allí cada año, para sumergirse en una atmósfera diferente, mágica, especial, símbolo de la simbiosis única de la influencia negra en el Caribe.

Una calle de apenas 200 metros de largo está cerrada al tráfico vehicular y abierta a la imaginería afrocubana

Entre las calles Aramburu y Hospital, muy cerca del malecón de la ciudad, la fábrica de tabacos Partagás y el Barrio Chino, el Callejón de Hamel se ha hecho célebre por mérito propio. Un proyecto de todos, suelen decir los encargados, mientras nos extasiamos de coloridos murales, imágenes, grafitis, esculturas e instalaciones a base de chatarra y elementos en desuso, reproducciones simbólicas de santuarios y deidades yorubas, que representan abstracta, surrealista o figurativamente las carencias, deseos, ambiciones y creencias de los pobladores.

El Callejón de Hamel se ha hecho célebre por mérito propio

Como galería al aire libre y escenario abierto al público, se mezclan ritmos, bailes, religión, artes visuales y pensamientos de intelectuales y personalidades de todo el mundo, que en general sintetizan el gran mosaico de la cultura popular y posmoderna, expresado por algunos como el concepto de cubanía.

Galería al aire libre y escenario abierto al público

Usted puede comprar plantas y hierbas con poderes curativos, observar piezas confeccionadas con herraduras, bañaderas, armazones de paraguas, sentarse en el trono de Changó, orisha del panteón yoruba, leer un pensamiento de José Martí, Héroe Nacional de Cuba, otro de Fernando Ortiz, famoso intelectual y etnólogo antillano, o un pasaje de "El principito", del francés Antoine de Saint-Exupéry.

¿Por qué Hamel?

¿Por qué Hamel?

¿Por qué un nombre tan ajeno a la lengua y la cultura cubanas?, se preguntarán muchos. Se debe al señor Fernando Belleau Hamel, un norteamericano de origen franco-alemán (¡Qué rollo, ¿eh?!), que a inicios del siglo XX compró esos terrenos para una fundición de materias primas y la construcción de casas para sus trabajadores. Así ha perdurado, como herencia del pasado y la humildad que identifica a la callejuela hasta hoy, al menos culturalmente.

Domingos excepcionales

Domingos excepcionales en el Callejón de Hamel

La vitalidad del callejón se expresa de muchas maneras: transeúntes curiosos todo el día, grupos y delegaciones extranjeras, surgen nuevas creaciones, medios de prensa, cámaras fotográficas y de vídeo se apropian de algo diferente. Varios días a la semana, especialmente los sábados, sesionan talleres de pintura para niños, representaciones teatrales, celebraciones, eventos comunitarios y conferencias sobre cultura afrocubana y cubana, en general.

Pero los domingos al mediodía comienza la actividad más concurrida, es la fiesta de la rumba, el guaguancó y la conga, géneros musicales y bailables tradicionales de barrios negros que desbordan energía, fuerza, pasión y éxtasis contagioso. Cientos de personas se aglomeran y disfrutan sin parar con el ritmo de los tambores y el cajón, en vivo, y los coros vocales que recuerdan a África distante y originaria. Siempre con previsiones, quien no se deje impresionar por el tumulto y la algarabía tendrá su recompensa.

Salvador de la memoria y las raíces

Salvador de la memoria y las raíces

El artífice de esta obra llamativa y trascendente, es el pintor y escultor cubano Salvador González Escalona. Ante la incomprensión de su proyecto alrededor del año 1990, a base de esfuerzo, paciencia y perseverancia logró los resultados que ni siquiera él vaticinó. En recordación del proceso, se lee allí una frase reveladora:

"Yo puedo esperar más que tú, porque soy el tiempo."

La galería creció a tono con la identidad del autor y de los habitantes

Dicen que un vecino le pidió al artista que pintara la fachada de su casa, como algo singular, y tanto les gustó que poco a poco el resto se sumó por los beneficios espirituales del arte y la necesidad objetiva de rehabilitar casas marginales, maltrechas y derruidas. La galería creció a tono con la identidad del autor y de los habitantes de la ciudadela, para perpetuar sus creencias con la colaboración de muchos, pero a la entrada hay un cartel que no permite confusión:

"Dueño de este lugar es la humanidad, su creador, simplemente, se llama Salvador."

El Callejón también honra al ballet clásico

El Callejón también honra al ballet clásico

En diciembre de 2016 los tambores del Callejón de Hamel sonaron intensamente para honrar a la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, quien ha sido la única personalidad en recibir la llave de plata emplazada en un cofre de madera, con un ojo en la cubierta, símbolo de protección, la nueva reliquia de un lugar que, curiosamente, no tiene puertas.

¿Dónde está el Callejón de Hamel

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El Callejón de Hamel se ha convertido en sitio obligado para los visitantes de La Habana que se interesen en el arte y las religiones africanas, y su impacto en la cultura cubana. También, por qué no, para bailadores y curiosos.

nadia Nadia