Una invitación a la Feria del Libro de La Habana 2017

Una invitación a la Feria del Libro de La Habana 2017
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El hecho de acudir cada febrero a la Feria Internacional del Libro de La Habana, FIL, podría interpretarse como un acto de aburrido, cual ratón de biblioteca. Para alguien como yo, aprendiz de escritor y lector empedernido pero ávido de vivencias cotidianas, quizás mundanas, resulta una de las fiestas más nobles, sanas y agradables que haya podido experimentar; créanme.

Feria Internacional del Libro de La Habana

Por unos diez días, cientos de miles de cubanos y cuanto turista haga estancia en esa ciudad colman los amplios espacios intramuros de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, guardiana de la entrada de la bahía y heredera inmaculada de la era colonial española en América. Desde sus murallas, nos enamoramos de la capital antillana y de los paisajes marinos más impactantes. Así sucedió el pasado año.

Fortaleza de San Carlos de la Cabaña

Salones, galerías y pabellones de piedra costera, cuarteles donde alguna vez durmieron soldados de la corona o había caballerizas dispuestas para el zafarrancho de combate, usualmente se inundan de estantes y cajas repletas de literatura, tal vez desconocida al otro lado del Atlántico a pesar de compartir el idioma.

Usualmente se inundan de estantes y cajas repletas de literatura

Hombres apuestos (por qué no) y mujeres hermosas, como sólo las hay en el Caribe, también se arremolinan en torno a las carpas y quioscos de los jardines interiores, rellenos de un césped ideal para tumbarse a repasar las primeras líneas de una adquisición o para hacer picnic, protegidos con sombrero y gafas de sol, aunque digan que es invierno.

Y los niños siempre son los más beneficiados con la oferta impresa. La cantidad de infantes que corretea, arrastra una cometa contra la brisa o patea un balón ligero, da la medida exacta de la naturaleza de este fenómeno único que sucede en Cuba cada doce meses. Para ellos hay golosinas y refrescos. Para nosotros, una cerveza bien fría. No importa si parece una decisión precipitada, de último minuto; hay que viajar a Cuba antes de que sea tarde.

Hay un césped ideal para tumbarse a repasar un libro

Esta vez espero con ansias los libros de la canadiense Margaret Atwood, a quien nunca he leído y dicen que tiene mucho que aportar, en una arriesgada aventura de comensal que desafía al chef de un restaurante:

Esta vez espero con ansias los libros de la feria

"No me apetece nada de lo que está en el menú; ¡vamos, sorpréndame!"

Historia de las Ferias del Libro en Cuba

Historia de las Ferias del Libro en Cuba

Aunque existieron algunos intentos eventuales y honrosos a finales de las décadas del 30 y el 40 del siglo pasado, las ferias del libro en Cuba comenzaron a tomar cuerpo definitivo en 1982. Con una población totalmente alfabetizada y un sistema editorial dispuesto de las herramientas y condiciones esenciales, se inauguró ese año el suceso cultural más importante y estable de la Isla, con una frecuencia bianual. Sus sedes variaron entre el Palacio de Bellas Artes, el Hotel Habana Libre, el Pabellón Cuba y el recinto expositivo Pabexpo, con creciente participación internacional.

A partir del 2000 se celebra todos los años, de manera permanente, en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, y actualmente tiene subsedes en el vecino Castillo de los Tres Reyes del Morro y el Pabellón Cuba, ubicado en la céntrica calle 23. La etapa más reciente ha estado caracterizada por la afluencia masiva de extranjeros y cubanos de todas las edades, el enfoque hacia algún intelectual de renombre y la designación de un país invitado de honor. En el 2001, estuvo dedicada a España.

Las ganancias son secundarias, según sus organizadores

Las ganancias son secundarias, según sus organizadores

El objetivo primordial de la feria no es obtener ganancias, han expresado repetidamente sus organizadores, pues el precio de venta de la mayoría de los títulos se adecua a la economía doméstica de los cubanos, que es limitada como todos sabemos. Aunque los extranjeros compren algunos productos a precios diferenciados, continúan siendo precios irrisorios respecto a otras librerías y ferias de todo el mundo.

El verdadero fin, según comentan, es la promoción de la lectura y el acceso a las mejores obras disponibles de la literatura cubana y universal, contemporánea y clásica. Varias editoriales foráneas se encargan de llevar a la Mayor de Las Antillas lo más novedoso de su catálogo o algunas ediciones especiales, que se adecuan a los hábitos de consumo cultural de sus habitantes, con un costo superior en divisas, pero aún competitivos y de máxima calidad. ¿Dónde se podría encontrar casi toda la obra de Gabriel García Márquez, por ejemplo, a tres euros el ejemplar?

La feria promueve la lectura de las mejores obras disponibles de la literatura

Llevar a casa una docena de libros nuevos y una cantidad similar de obras reeditadas de lo mejor que se ha creado en las cuatro esquinas del mundo, es un acto de profunda satisfacción para los que, como yo, aman la lectura y aspiran humildemente a que algún día su firma se reverencie al pie de los volúmenes preferidos por el público.

En el 2017 se publica la obra de Castro y Hart Dávalos

En el 2017 se publica la obra de Castro y Hart Dávalos

También publican 24 títulos sobre la vida y obra del fallecido expresidente Fidel Castro y del intelectual Armando Hart Dávalos, quien ha sido un estudioso de la figura de José Martí, el Héroe Nacional de Cuba que aún incita a "ser cultos para ser libres".

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Del 9 al 19 de febrero de 2017, la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña acoge la edición XXVI de la Feria Internacional del Libro de La Habana (FIL), con la cifra record de 46 naciones representadas y Canadá, como país invitado de honor.

juan Juan