Viaja a Trinidad y descubre su asombrosa historia

Viaja a Trinidad y descubre su asombrosa historia
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¿Has tenido la experiencia de encontrarte en medio del siglo XVIII? Existe en Cuba una ciudad que te permitirá experimentar esa sensación única de su tipo…

Fundación y desarrollo de Trinidad

Fundación y desarrollo de Trinidad

Trinidad es hermosa, refinada, aristócrata, elegante… Considerada la tercera villa cubana fue fundada por Diego Velázquez en 1514 y registrada como emplazamiento Patrimonio de la Humanidad desde 1988, año en que la UNESCO la inscribe como tal. Sin embargo, desde 1950 se localizan los primeros intentos de preservar el lugar, en el tiempo, por proteccionistas trinitarios.

Su momento de mayor esplendor se localiza hacia el siglo XVIII, auge que le debe a la industria azucarera, principal renglón económico del país. Es en medio de esta ostentación que se construyen buena parte de los conjuntos arquitectónicos que la tipifican.

Porque decir Trinidad es hablar de casonas coloniales con altos puntales, enrejado en ventanales y balcones, enormes puertas talladas, calles empedradas… particularidades todas que podrás disfrutar, si la visitas, en toda su dimensión.

Principales sitios trinitarios

Principales sitios trinitarios

¿Qué hacer en un emplazamiento que no se conoce pero que se recomienda con sobradas evidencias?

Los referentes sobre la belleza de Trinidad lo convierten en un destino de obligada visita para aquellos que prefieren los espacios conservados en el tiempo. Pero lo es también para los que aspiran a tener otras experiencias. Entonces, ¿a dónde ir en Trinidad? Algunas sugerencias pueden ser…

  1. Visitar la Plaza Mayor

    Visitar la Plaza Mayor

    Este espacio es el eje central de la antigua villa. Bajo la mirada de Tersícope, musa de la danza y la música, se localizan en él llamativas construcciones, las de mayor atractivo de la ciudad, edificadas gracias al empuje de la sacarocracia criolla: Palacio Brunet, Palacio Cantero, la Iglesia Parroquial, entre otros. Su conservación es cuidada hasta la saciedad de manera que podrá respirar y sentirse en las épocas que las vio nacer.

  2. Visitar el Museo Romántico

    Visitar el Museo Romántico

    Otrora Palacio del Conde Brunet fue edificado en el siglo XVIII. Propio del neoclásico, cuenta con amplias salas (13 en total), ornamentación aplicada, una envidiable ventilación, entre otros elementos propios de una joya urbanística. Exhibe en sus salas piezas decorativas, cristalería y porcelanas, algunas de ellas encargadas en Europa para engalanar y distinguir estos inmuebles, entre otras propiedades que hablan del lujo y linaje de sus propietarios.

  3. Visitar el Museo Municipal de Trinidad

    Visitar el Museo Municipal de Trinidad

    Propiedad del adinerado Don Justo Cantero, este exponente arquitectónico hace gala de hermosos ejemplos de pintura mural en sus habitaciones, la torre mirador y la sala. Completamente diferente a los conjuntos del lugar, el Palacio Cantero, como también se le conoce, es típicamente trinitario y fue construido en el siglo XIX. Algunas de sus salas recrean los ambientes propios de las construcciones en los períodos coloniales cubanos; otras, muestran las armas con las que los trinitarios se defendían de los ataques de corsarios y piratas; una dedicada a la industria azucarera y el impresionante desarrollo alcanzado por el territorio, entre aspectos de interés.

    La torre mirador no es un campanario, sino un remate de la espléndida construcción. Posee tres niveles y en su cúspide podrá disfrutar de una agradable vista de la ciudad, sobre los techos de tejas rojas, y de los lugares naturales que a su alrededor la custodian; algunos de ellos, las ruinas de la ermita de la Candelaria, los cafetales, platanales y hacia el sur, el mar y la playa Ancón.

  4. Beber canchánchara

    Beber canchánchara

    No muy lejos de la Plaza Mayor puede disfrutar de una bebida clásica cubana. Oriunda de la región oriental, la canchánchara es un trago que los mambises cubanos tomaban, en jícaras de guira, en sus ratos libres, ya fuese para alejar el frío, evitar los resfriados o simplemente para degustarla. Mezcla de aguardiente, limón, miel y agua, actualmente se le añade hielo para hacerla más refrescante y placentera antes las altas temperaturas. Ubicada en una construcción de 1723 que conserva intactos sus techos de cedro, el bar de igual nombre, acoge a trovadores locales que le harán regocijarse con la música tradicional cubana.

  5. Bailar en la Casa de la Trova

    Bailar en la Casa de la Trova

    Ubicada en una antigua casa del siglo XVIII, es un espacio recreativo donde su principal atractivo es la música tradicional cubana. El patio central, donde la flora destaca como principal decoración, se ofrece una combinación de música tradicional, vieja trova y novísima trova en voces de músicos locales de reconocido prestigio. Interesantes ofertas gastronómicas (bebidas típicas) y una tienda especializada con instrumentos musicales y discos con las agrupaciones de Trinidad completan el espacio que ameniza la noches trinitarias.

Trinidad, la ciudad museo del Caribe

Interesantes propuestas que pueden ser complementadas con otras opciones en los alrededores de la ciudad (la Torre Manaca Iznaga, el Valle de los Ingenios, la Playa Ancón…) y que completarían un recorrido de notable significación por Trinidad, la ciudad museo del Caribe.

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¿Has tenido la experiencia de encontrarte en medio del siglo XVIII? Existe en Cuba una ciudad que te permitirá experimentar esa sensación única de su tipo. Trinidad es hermosa, refinada, aristócrata, elegante… Considerada la tercera villa cubana fue fundada por Diego Velázquez en 1514 y registrada como emplazamiento Patrimonio de la Humanidad desde 1988.

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