Siete paladares imprescindibles para saborear La Habana gourmet

Siete paladares imprescindibles para saborear La Habana gourmet
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Poco a poco, La Habana se ha convertido en una ciudad gastronómicamente interesante: "paladares" con aspiraciones gourmet luchan contra el estereotipo del arroz congrí, el cerdo asado y el tostón, para reinventar la comida criolla y hablar incluso en términos de cocina de autor.

Son tiempos propicios. Cada día abren – y cierran - restaurantes de toda índole, y solo aquellos con una oferta diferente o económicamente razonable logran subsistir en el competitivo sector privado, donde hay que marcar una diferencia para sobrevivir y crecer, explorando nuevos sabores y texturas.

En un archipiélago como el cubano, los productos marineros deberían primar, pero los restaurantes privilegian las carnes, arroces y pastas italianas. Igual, proliferan los establecimientos temáticos, especializados en cocinas como la mediterránea, la eslava, la escandinava, la asiática y la experimental.

El incremento de turistas en los últimos meses subirá el listón a los restaurantes habaneros, aunque ya hay varios que sobresalen por su ambiente, por su menú y por la relación calidad-precio. Aquí les proponemos las siete paladares que lideran esta insurgente revolución gourmet de La Habana...

Siete paladares de La Habana gourmet

  1. El Cocinero

    Reconocible desde lejos, esta paladar nace en la chimenea de ladrillos de una vieja fábrica de aceite, en la frontera del Vedado y Miramar. Otro ejemplo de una ruina rescatada por un emprendedor, que ha hecho del lugar un atractivo turístico y un feudo de la buena mesa. El incómodo acceso por su escalera de caracol lleva a un salón climatizado y una espaciosa terraza. Tiene entrantes de lujo, en especial unas empanadillas rellenas de queso azul, aderezadas con miel y ajíes, pero sus postres son caros. Las raciones son escasas pero sabrosas. Excelente para ir acompañado.

  2. Doña Eutemia

    En el concurrido Callejón del Chorro, a un costado de la Plaza de la Catedral, encontrará esta suerte de bistró tropical, junto a un taller de arte experimental. Su menu, por el contrario, es muy tradicional, lo cual no tampoco está mal, menos para un turista ávido de probar sabores locales. Las raciones de ropa vieja son generosas, su pulpo al ajillo más que decente, y Leticia, la dueña, te hace sentir en casa, atenta sin abrumar. Es un buen oasis para refrescar una mañana cualquiera de exploración habanera.

  3. Santy Pescador

    Está alejado del centro de la ciudad, pero el viaje vale la pena. Escondido en un atracadero junto al río Jaimanita, Santy Pescador sirve el mejor ceviche de La Habana, y pescados y mariscos llevados del mar a la mesa. Fundado por una familia de pescadores, aquí se sirve los productos pescados en el día, en reservados a guisa de camarotes, y en una terraza ventilada y pintoresca. Es un lugar familiar, para ir sin protocolo, pero tampoco sin miedo al pagar: no es barato, pero tampoco inalcanzable. No perderse su sashimi con wasabi, jenjibre y salsa de soja sushi, el filete de aguja y un sushi que parece japonés.

  4. El Litoral

    A pocos metros de la Embajada de Estados Unidos, justo en el Malecón, El Litoral también rinde culto a la cocina marinera. Tanto su decoración como el menú aluden al cercano Mar Caribe, y su mesa fría es considerada la mejor del país. Además, su oferta de panes de la casa acompaña una carta signada por platos como los raviolis de camarón con salsa al pesto, tapas como las frituras de mariscos a la romana, y una intensa Ensalada Crujiente donde convive la lechuga, la rúcala y la escarola con nueces, almendras y frutos rojos, aderezados con queso azul y mostaza.

  5. Atelier

    Este restaurant rompe la norma con su pato confitado o su conejo al vino, dos platos interesantes y rara vez asociados al patrimonio gastronómico de Cuba. Aquí conciben el cocinar como un arte que exige sorprender, innovar, sugerir, evocar, pero sobre todo, complacer. Así nacen, por ejemplo, delicias como el lomito de res con camarones y espuma de apio al olivo, uno de los platos estrellas de esta paladar que también apuesta por lo vintage y el contraste en su decoración.

  6. San Cristóbal

    Desde marzo pasado, San Cristóbal es más conocida como "la paladar donde comió Obama", pues el presidente de Estados Unidos se sumó a una larga lista de clientes ilustres, como el incombustible Mick Jagger. Fundada por el chef Carlos Cristóbal, esta paladar parece otra vetusta casona de Centro Habana, pero su interior descubre una fantástica colección de imágenes en blanco y negro, carteles de tardes taurinas, artefactos religiosos, pero en especial un menú eminentemente criollo, donde reina un solomillo de res a la plancha y la Tentación Habanera, unas brochetas de filete en salsa de vino tinto.

  7. La Guarida

    Sin dudas, la más famosa e internacional de las paladares de Cuba, visitada por cuanta celebridad llega a La Habana, desde la Reina Sofía hasta el camaleónico Robert de Niro. Fundada en una casona de 1913, el sitio ganó celebridad gracias al filme Fresa y Chocolate, y al ambiente de Habana profunda que se respira desde la misma entrada. Aunque sus platos se inspiran en la cocina tradicional cubana, la cocina internacional también tiene protagonismo, con delicias como el ravioli de osobuco con salsa de tuétano y perfume de Pinot Grigio. Además de comer entre fotos de celebridades, La Guarida pone a su disposición un salón de fumadores estilo inglés, y una terraza con una vista espectacular de La Habana.

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Poco a poco, La Habana se ha convertido en una ciudad gastronómicamente interesante: “paladares” con aspiraciones gourmet luchan contra el estereotipo del arroz congrí, el cerdo asado y el tostón, para reinventar la comida criolla y hablar incluso en términos de cocina de autor.

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